Silvestre y otro paso. El juez de la quiebra de Talleres encabezó la inauguración de las pensiones “Hugo Bertinetti” y “Wanora Romero”.

Los tres pibitos se dieron una ducha de agua helada. Era invierno, crudito. Y tenían un hambre bárbaro. Daniel Albornós todavía no era “La Chanchita”, era un pibito con todas las necesidades. Lo llamó al negro de Alta Gracia, le silbó: “¡Dale culiau! me estoy cagando de frío, vamos”.

Faltaba Javier Villarreal y Albornós con David Díaz y Oyola lo estaban esperando. “Estábamos cagadazos de hambre”, recuerda la Chancha. En la Boutique donde estaba la pensión o lo que se llamaba “pensión”. De ahí, cruzaron unas cuadras y fueron a parar a Talleres esquina Patiño, allí donde una familia les preparaba la comida a los pibes de la pensión, le sigue contando el hoy entrenador de la Primera Local a Día a Día. “Nos turnábamos para comer porque éramos como quince”, agrega.

La Chancha susurra al oído y cuenta anécdotas que no se pueden contar, o sí en otro momento, y s ríe, así como el pibito de la villa.

Mientras, el juez Saúl Silvestre toma el micrófono y habla. Esto ocurre en un entorno “futurista” para aquella época de pies descalzos, de mate cocido con pan.

“Quiero decir que esta gente que trabaja para Talleres sabe de fútbol, porque inaugurar una obra como esta es saber de fútbol, del fútbol que se viene”, dijo el magistrado con un tono emocionado.

Talleres volvió a hacer historia en esta gestión que cogobiernan el Fondo Común de Inversión y el Fideicomiso bajo la órbita del juez Saúl Silvestre y ayer quedó formalmente inaugurada la pensión “Hugo Bertinetti” que funciona en la ex confitería Stylo y que es “modelo” para lo que supo tener el club y para los tiempos que se avecinan. “Todo nuevo”, cocina, habitaciones, salas de estar, baños, de una excelencia envidiable.

“Creo que se ha formado un muy buen equipo de gente. Esta gente entendió qué necesitaba Talleres y cómo se preparaba el fútbol actual”, completó el magistrado y sentenció ante Día a Día: “Se reconstruyó la pensión y se cierra muy bien el año. Se han cumplido los objetivos planteados y no quedan casi créditos laborales. Sí calculamos que para el año 2013 tendremos previsionado el pasivo que quedará en seis millones”.

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Ruffener, el fiduciario, Silvestre, Wanora Romero, Paco Cabasés y Bertinetti, en la pensión albiazul.

Llamó la atención cómo Silvestre arriesgó sin tapujos y con un alto optimismo: “He hablado con los jugadores y con el entrenador y estamos más cerca de ascender. Veo que están a punto de vivir un momento histórico. Han hecho un clic y no es un falso triunfalismo. Hay una sensación de ascenso. Creo que este año se le va a dar a Talleres el ascenso”.

Fue el inicio de una tarde inolvidable, sobre todo para el grupo que ayuda económicamente al club. El Fondo, por intermedio de la palabra de su presidente Rodrigo Escribano anunció que la pensión que inauguraban en ese momento lleva a partir de ahora el nombre de “Hugo Bertinetti”. Al borde de las lágrimas, Don Hugo se dio tiempo para jugar igual con su nieto Lorenzo de cuatro años. Sus hijos Alejandro y Fabio y su esposa Norma, también se sumaron a un momento merecido y que se lo supo ganar con los años. “Estoy muy contento y muy agradecido, pero más por cumplir un proceso que no concluye acá y que seguirá con grandes obras a lo largo de 2013 t 2014”, anunció el dirigente a este medio. Pero, después de descubrir la placa que indica que su nombre es el de la pensión, el mismo Bertinetti anunció: “Tenemos esta pensión con capacidad para más de 30 chicos de hasta 15 ó 16 años y los más grandes ya en la de la Boutique. Pero a partir de hoy se llamará “Miguel Wanora Romero”.

La emoción no cesó, porque el mítico ídolo albiazul allí presente con su hijo y su esposa fueron llevados a completar la faena de una tarde grandiosa para el futuro de Talleres. Hay un gran equipo por detrás, con mucha gente que trabaja en silencio, además, pero esto más allá del éxito deportivo, es entender a qué se debe apuntar. Después del infierno, Talleres tiene todo para vivir una nueva vida plena, que así sea. Se lo merecen.

Dos pensiones, con un gran equipo por detrás


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Así quedaron las habitaciones para los pibes de la pensión de Talleres.
Las emociones siguieron a lo largo de la tarde. Hugo Bertinetti descubre la placa que lleva su nombre y luego se van para el otro lado, al estadio, donde descubren la otra la que lleva el de Miguel Wanora Romero. Una cosa de locos, la Wanora, allí presente abrió grande los ojos. Bertinetti con los cachetes colorados, con su nietito, con sus hijos y su esposa. Todos, emoción a flor de piel.

Talleres se dio respiro en un torneo que esperan sea el último de la historia en el Argentino A. Pero, más allá de todo esto, hay otro grupo de gente que ponen el hombro y que lo hacen de manera silenciosa. Alejandra Rossi, la nutricionista; Alejandra Serra, la psicóloga y Andrea Maldonado, la trabajadora social. Juntas, conforman un tridente de interacción que son “las otras madres” que tienen los pibes en la pensión. Ellas también formaron parte de los festejos de la inauguración de la pensión en la que trabajan con notable humildad, silencio y dedicación.

Todo el fondo. Además, estuvieron ayer Ernesto Salum, Pocholo Escalante, Maslub, el gerente deportivo Maxi Salas, los chicos de la Fundación Azul y Blanco y el incansable Nacho Rinaldini, entre otros.