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Carlos Ahumada como nadie lo vió

“Nunca he hecho algo de mala fe”

Revista Gente (México)
Por Mario Rivas /
Fotos de Marcelo Cáceres



En marzo de 2004 se conocieron los video escándalos que mostraban al legislador perredista René Bejarano (51) recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada Kurtz (44). A partir de ese momento comenzaron las investigaciones que lo vinculaban con políticos de distinta bandera y por las cuales Ahumada tuvo que enfrentar varios cateos en las empresas de su Grupo Quart y cinco causas judiciales por fraude, corrupción y conductas ilícitas. El empresario se refugió en Cuba pero antes de finalizar marzo fue deportado y consignado en el reclusorio para varones del DF por más de tres años. Durante ese lapso Ahumada denunció una serie de intimidaciones: balearon la camioneta de su esposa en la que iban sus tres hijos (se rumoró un autoatentado), irregularidades “vengativas” en su proceso, demoras y anomalías en su liberación. En 2007, absuelto de todas las causas y mal de salud a causa de dos huelgas de hambre en la cárcel, el empresario decidió marcharse a su tierra natal. Ahora dice que está dispuesto a contarlo todo, pero que lo hará en un libro de próxima aparición, Por el momento esta invirtiendo en Argentina y por primera vez, desde que fue absuelto, aceptó hablar con la prensa, relajado y cómodo entre los paisajes de su infancia. Lo dijo todo y se mostró como nadie jamás lo vió.

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Viernes 8 de febrero de 2008. Córdoba, República Argentina. 23 horas. Llamada de larga distancia internacional desde la redacción de GENTE: ¡Carlos Ahumada ha comprado el Club Talleres! Era el mismo hombre: El empresario mexicano de “origen argentino”, como le molesta que le digan, volvía precisamente a sus orígenes. Después de los video escándalos, después de la cárcel, después de México, Carlos Ahumada (45) está invirtiendo en su ciudad natal y hace donaciones a los hospitales públicos de esta ciudad. Hoy vive entre Córdoba, Buenos Aires y el Distrito Federal.

Por escrito. Ingresamos al vestíbulo y nos recibe Martín Vilallonga, ex jugador de fútbol y asesor deportivo de Carlos Ahumada:
-Ahumada pide las preguntas por escrito.
-Estas es una nota más bien de perfil, sería una lástima no establecer contacto directo.

En una mesa del café del lobby del Sheraton nos pusimos a garabatear las primeras preguntas. En un momento, Ahumada aparece junto a dos mujeres que luego nos enteraríamos son su mujer Cecilia y su cuñada Beatriz, esta última una especie de secretaria personal. Nuevamente se acerca Vilallonga y dice: “Carlos te invita a que lo acompañes, que va hasta el Hospital de Niños a hacer entrega de una donación”. A partir de ese momento compartiríamos con Carlos Ahumada el resto de la mañana, varias horas de la tarde –incluyendo presenciar juntos el partido de su club Talleres en el Estadio Córdoba- y un tardío y largo desayuno a la mañana siguiente. Lo primero que me llamó la atención fue que Carlos Ahumada -en Córdoba, al menos- se movió sin guardespaldas: sólo un chofer que después me enteraría es Antonio “Pichi” Fauro, gerente deportivo de Ateliers, la empresa que regentea al Club Talleres y que Ahumada acaba de adquirir en un 70% con otros socios argentinos que se mantienen en el anonimato. Mientras esperamos por el Director del Hospital de Niños, empezamos a preguntar.

- ¿Por qué se fue de México?
-Decidí venir a la Argentina porque creí que era lo mejor, reconstruirme en donde nací y poner tierra de por medio para hacer muchas cosas de mi vida, entre ellas escribir un libro. Pero no es definitivo.

- ¿De qué trata el libro?
-Mira, ahora me encuentro tratando de reconstruir mi vida, siempre pensando en el futuro pero sabiendo que en esta historia aún quedan deudas con el pasado. El libro es uno de los proyectos en los que me encuentro inmerso en estos días y allí quiero relatar desde mi punto de vista, y de la manera más objetiva posible, lo que sucedió en mi vida durante los últimos cuatro años y que para bien o para mal tuvo un fuerte impacto en la sociedad mexicana.

- ¿De qué hablarás en el libro?
Quiero hablar de lo que me llevó a esa situación, responder las dudas de la gente y las preguntas concretas que periodistas y analistas me han hecho llegar, por ejemplo, mi entrada al mundo de la política, por qué empecé a grabar, por qué difundí los videos, por qué me fui a Cuba, quién me lo recomendó, por qué las cosas salieron como salieron y quiénes son los responsables, quién sabía, quiénes están grabados, mi experiencia en la cárcel tanto en Cuba como en México. Se trata de una deuda con el pasado y con mis hijos.

-¿Cuándo piensas terminarlo?
-La intención es presentarlo en la Feria del Libro de Guadalajara de noviembre de este año.

-¿Con qué editorial lo publicarás?
-Permíteme mantener eso en reserva. Tú sabes que si yo manifiesto interés por algo enseguida aparecen las trabas y los competidores, como sucedió cuando empecé los tratos para comprar a Talleres: enseguida aparecieron ofertas de los lugares más insólitos. Mira, si tú quieres vender tu auto y yo digo que me interesa, enseguida va a aparecer uno que va a ofrecer el doble de lo que yo ofrezco… Así que si quieres podemos hacer negocios.

-Dime por lo menos cómo se va a llamar el libro.
-Es que eso todavía no está definido. Mira, a cambio te ofrezco una primicia: el libro va a contener un DVD con todos los videos y las grabaciones del escándalo.

-¿Va a contener videos nuevos?
-Lo único que puedo decirte es que habrá sorpresas.En ese momento llegó el Dr. Héctor De Uriarte, director del Hospital de Niños, y comenzó un recorrido por las instalaciones. Carlos Ahumada y su esposa siguieron con sumo interés las explicaciones del facultativo. En el pabellón de terapia intensiva Cecilia de Ahumada se interesó especialmente por las nuevas tecnologías disponibles y por las condiciones de los niños internados. La donación consistió en un cheque por unos 3.300 dólares y en la entrega de cien bolsas de consorcio llenas de pañales, producto del canje efectuado en la sede de la institución deportiva: a las mujeres y los niños se les entregaba una entrada para ver el partido a cambio de un pañal. Los costos del seguro e impuestos de la entrada fueron asumidos por el club. “Con esto”, explicó Ahumada, “tenemos un doble objetivo: por un lado contribuir al Hospital de Niños y por otro lado incentivar la presencia de mujeres y niños en la cancha como una forma de disminuir la violencia en los encuentros futbolísticos”. Esta modalidad piensan seguirla implementando cada vez que Talleres juegue de local en la ciudad de Córdoba. Luego Cecilia de Ahumada hizo entrega del cheque. “Es un aporte pequeño, pero lo hacemos de corazón”, expresó. Ya terminado el recorrido el reportero se acercó a Ahumada para proponerle hacer unas tomas en algún lugar representativo de Córdoba.”Vamos a mi primer colegio, al Colegio Alejandro Carbó frente a la Plaza Colón”, dijo aceptando la propuesta.

Recuerdos y balón. En el Colegio Normal Alejandro Carbó –una de las instituciones educativas más emblemáticas de la ciudad- Carlos Ahumada asistió al Jardín de Niños, donde su hermana mayor ejercía de docente. “El Carbó”, como comúnmente se lo conoce en Córdoba, está enclavado en uno de los vértices del Barrio Clínicas, epicentro de la pueblada conocida como “El Cordobazo”. “Yo todavía recuerdo”, cuenta Ahumada, “a mi hermana cargándome en brazos y sacándome del colegio para alejarme de los tiros y las barricadas que había por todos lados”. Esto sucedía en mayo de 1969, cuando Carlos Ahumada tenía apenas 5 años de edad.

-¿Cuál es la fecha exacta de tu nacimiento?
-Mira, yo nací el 2 de diciembre de 1963, pero mis padres me registraron el 11 de junio del ’64. Esta discordancia entre mi nacimiento real y la fecha en que figuro en el acta del Registro Civil ha generado en México un sinfín de especulaciones. Pero lo cierto es que yo festejo mi cumpleaños el 2 de diciembre, que es la fecha que mi mamá me dijo que yo nací. Yo era demasiado chico para saber si eso es verdad realmente.

“Te pido por favor que vayamos al arenero, a los juegos”, solicita Ahumada. Bajo un túnel de árboles caminan Carlos y su mujer como dos adolescentes tomados de la mano .”Es que Dios me ha dado una segunda oportunidad”, dice, “Ceci es realmente la mujer de mi vida”. Al llegar a la parte de atrás del colegio, donde están lo juegos para los más pequeños, de repente, comienza a trepar las rejas decidido a ingresar al lugar. El fotógrafo no tiene más opción que seguirlo en la escalada. Pero fue un segundo porque Ahumada estaba como un niño trepándose a la resbaladilla.¿Estaba viviendo una puesta en escena para las fotos? ¿O el hombre había vuelto a la infancia y lo estaba disfrutando? Al volver a trepar las rejas para salir del lugar, Ahumada comentó: “Aquí estoy: saltándome otra vez las trancas”. “Parece que es tu destino”, le contestó su cuñada.

-Se te ve muy contento caminando las calles de Córdoba, encontrándote con los hinchas de tu club que te alientan y felicitan.¿Habías pensado un año atrás que la vida, tu vida, iba a tener este vuelco?
-No, la verdad es que no.

-Has tenido ya dos incursiones en el mundo del fútbol profesional ¿piensas que está será la vencida y por ende más exitosa que las anteriores?
-Espero que Dios y la vida me permitan terminar esta tercera incursión y no quedarme a medias como en las otras dos y por lo tanto sí creo obtener mayores logros.

-Has desmentido que sea el Grupo Quart el que ha efectuado la compra de Talleres. ¿Quién la hizo?
-Definitivamente estoy participando sólo yo junto con un grupo de socios argentinos. Yo sólo tengo una participación de ese 70%, no todo es mío.

- Llegaste a México con 11 años, ¿Cómo fueron tus comienzos en ese país?
-La decisión de irnos a México fue un tanto intempestiva, me costó mucho adaptarme a un nuevo país. Llegué el 6 de octubre de 1975 con mi mamá y mi hermano menor Pablo. A los cuatro días, mi mamá ya nos había inscrito a la escuela, la primaria Juan N. Álvarez. A mis nuevos compañeros les llamaba la atención mi tonada argentina y mi cantadito cordobés, a mi me daba mucha pena y me propuse empezar a hablar como mexicano lo más pronto posible.

- ¿Qué extrañabas de Argentina?
-El pan, el dulce de leche, la polenta (guiso de maíz), la leche con mate. En general todo era nuevo y diferente, me costó mucho adaptarme y me sentí muy triste durante mucho tiempo.

-¿Piensas que si no fueras de origen argentino no serían tan mediático tus casos en México?
-Mira, es cierto que hubo algo de xenofobia por parte de algunos medios. Durante el escándalo era “el empresario mexicano de origen argentino”. Ahora que se han calmado un poco las aguas he vuelto a ser “el empresario mexicano” que compró Talleres de Córdoba.

-Cómo es posible que teniendo causas judiciales abiertas puedas haber salido del país…
-Bueno, esa es una pregunta que deberías hacérsela a la justicia mexicana. Pero te digo que no tengo ninguna causa judicial que me impida salir de México. Es más, yo volví a la Argentina el 9 de julio del año pasado y el 8 de noviembre estaba nuevamente en México para acompañar a Cecilia en una delicada operación que tuvo. Estuve en el DF hasta el 12 de diciembre, fecha en que regresé ya definitivamente a Argentina. Y volviendo al tema de las causas judiciales puedo decirte que nunca he hecho algo de mala fe o por lastimar a alguien. Cualquiera puede equivocarse, pero ten la seguridad que lo que he hecho ha sido porque creía en ello.

-Hace unos días explotaron dos bombas en avenida Chapultepec en el DF… Algunos analistas opinan que la guerra contra el narcotráfico del actual Presidente Calderón inevitablemente será trasladada al DF. Como hombre de negocios y como ciudadano mexicano, ¿qué opinas al respecto?
-Estoy totalmente desconectado de las noticias en general de México, incluso de Argentina, pero desde lejos y con todo el respeto con el que puedo dar una humilde opinión, creo que ante el cáncer que representa el narcotráfico y el avance vertiginoso que ha tenido en los últimos tiempos en casi todas las sociedades del mundo, hay que hacer entre todos un frente común y apoyar sin cortapisas cualquier iniciativa venga de donde venga y sea del gobierno que fuere, para frenar y erradicar ese mal.

En medio del agasajo por parte del Jefe de Gobierno de Córdoba, de las felicitaciones de los hinchas, de los mensajes de sus socios y del ruido ensordecedor de todo el estadio, el partido, pareció hecho a medida: Talleres le ganó sobre la hora a Almagro en un estadio repleto de 30 mil almas. En un partido no apto para cardíacos. Euforia incontenible en las tribunas y en Carlos Ahumada que, con lágrimas en los ojos, se abraza y besa con su mujer Cecilia

Ajedrez. Sábado 17 de febrero de 2008. Hotel Sheraton de la Ciudad de Córdoba, 11 horas. La primera en bajar al lobby del hotel fue Beatriz, puntual e impecable como siempre. Detrás llegó Cecilia que se sumó a la mesa y unos minutos después Carlos Ahumada, todavía con rastros de sueño en su rostro. La primera media hora de este tercer encuentro lo dedicamos a hablar de…arte. Carlos Ahumada, como en todo lo demás, es un clásico: “Me gustan todos los géneros, Serrat, Aute, Queen, Rod Stewart, Maná, Ana Belén, Diego Torres, Sabina, Jorge Cafrune, en fin de todo un poco”. Cuando le preguntamos a quién prefiere, si a Paulina Rubio o a Thalía me contesta categórico que a ninguna de las dos. Luego comentamos que a la distancia la obra que hizo con los murales en los taludes se la puede ver como siguiendo la línea de los grandes muralistas mexicanos, pero responde que lo que él hizo no tiene ni punto de comparación: “El trabajo que nosotros hicimos en esos taludes, si bien creo que fue muy importante para dignificar la imagen urbana y mejorar el entorno de los habitantes de la zona, estéticamente no hay comparación alguna con la obra de los grandes muralistas mexicanos”.

-¿El hecho de no tener tanta exposición pública ha ayudado en la recuperación de tu salud?
-Sí, por supuesto, la tranquilidad con la que he vivido los últimos nueve meses, y la atención médica adecuada, me han ayudado mucho a recuperarme tanto física como sicológica y emocionalmente.

-¿Qué extrañas de México?
-Me ha dado todo lo que tengo, así que son muchas cosas las que extraño. Pero fundamentalmente extraño a Ceci y a los niños. Es que no está definido por el momento que ellos se vengan a vivir acá. Hay que darle tiempo al tiempo. También extraño mucho la comida mexicana, aunque por suerte tengo amigos que cada tanto me traen de contrabando alguna que otra tortilla.

-Como jugador de ajedrez que eres, te pido que me definas con una metáfora ajedrecística el estado actual de tu relación con México.
-Enroque.

-El enroque, según tengo entendido, es una jugada para protejer al Rey…
-Exactamente

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